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eva-vallejo

Nadie es ilegal

Cris Snz

Se estima que 68,5 millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares debido a conflictos bélicos, situaciones de pobreza y violencia extrema, persecución por sus ideales políticos, identidad u orientación sexual, etc. 25,4 millones de ellas son denominadas refugiadas.

¿Y si te digo que el país con mayor tasa de acogida no es Grecia? Ni Alemania, ni España. Los principales países de acogida se encuentran un poquito más lejos de lo que solemos pensar: Pakistán, Uganda, Turquía, Líbano e Irán. ¿Y el país que más personas refugiadas recibe en Latinoamérica? ni Chile, ni Uruguay: Ecuador.

¿De dónde proceden el 57% de esas personas? Que Siria se encontraba en la lista podríamos haberlo imaginado. Quizá Afganistán, Sudán del Sur o Irak nos haya costado algo más adivinarlo. Venezuela estoy segura de que un poco menos.
¿Los mayores campamentos de refugiadas en el mundo? Dadaab (Kenia), Dollo Ado (Etiopía), Jabalia (Gaza), Tamil Nadu (India), Al Zaatari (Jordania), Panian (Pakistán), Bredjing (Chad) y muchos más en estos y otros países cercanos.

Más de la mitad de las personas refugiadas en el mundo son menores. 2.270 migrantes murieron o desaparecieron cruzando el Mediterráneo en 2018, una media de seis al día. Una persona que entra en un campo de personas refugiadas está de media 17 o 18 años. Algunas, como es el caso de los campamentos saharauis de Tindouf, llevan ya 43 años.

Y, sin embargo, no son solo cifras y estadísticas; no conocemos su nombre ni su historia. Hemos borrado nuestra responsabilidad en ella. Hemos diluido la culpabilidad enfrascándonos en cuotas y tratados que, de todas formas, ignoramos. Hemos aniquilado la capacidad de empatizar. Pero eso no les hace menos personas a ellas. Nos hace menos personas a nosotras.

HIJAS DEL EXILIO
Los gritos de auxilio se deshacen en anestesiada espera
al romper contra el muro
que mina la esperanza
y tiñe de vergüenza.

Océanos de arena visten coloridas melfas,
que son reflejo y oasis
de su indómita fuerza.

El eco de Aminetu cabalga en el bravo siroco
‘’lento,
pero viene’’.

Voraces vorágines abrazan dunas,
rompen mordazas
y mueven arena.

*Datos de Oxfam Intermon, ACNUR y El País.
* ’’Lento pero viene’’ poema de Zahra Hasnaui.

Día de África

Marta Ingelmo Hidalgo

Cuando pienso en África en mi cabeza no se forma la imagen de un continente, si no que aparecen dos palabras: olvido, y, quizás por cercanía, Sahara. 

Últimamente paso mucho tiempo reflexionando sobre el ser humano y su pensamiento, intento entender (aunque no lo consiga) el porqué de nuestros actos como individuos y como sociedad. Es extraño, porque por un lado veo a personas iguales y guiadas por el mismo tipo de motivaciones, pero por otro veo pensamientos tan diferentes que asustan. Me asusta pensar como algo que debería ser tan básico como los derechos humanos, para cierta gente pasa a un plano inexistente.

Quizás que seamos tan iguales es lo que provoca que seamos tan distintos, y lo que hace que cierta gente sea capaz de vivir por y para su felicidad, ya no solo dejando de lado la del resto, si no arrebatándosela.

Cúmulos de pequeños intereses individuales que se transforman en colectivos y que llevan a situaciones como la que se vive hoy en día en un país, porque pese a quien le pese lo es, como el Sahara Occidental. Quizás lo fácil sea mirar hacia otro lado, no enfrentarse a la responsabilidad y olvidar que un día tuvimos la posibilidad de hacer algo por ellos y sin embargo les dejamos tirados.

Me encantaría saber si realmente la gente al mando de estas decisiones es capaz de dormir por las noches sabiendo las consecuencias de sus actos. Niños y niñas que jamás conocerán a sus padres porque un muro les separa, familias enteras que han tenido que renunciar a su identidad y a sus creencias para poder vivir, ya no en paz, si no simplemente vivir. Infancias arrebatadas. Miles de personas, que, desde cualquier parte del continente, han tenido que dejarlo todo de lado para empezar una nueva vida en la que no tengan que levantarse por las mañanas con miedo a ser asesinados. Gente que tiene suerte el día que puede llevarse un plato de arroz a la boca mientras sus líderes se enriquecen. Gente olvidada.

Sin embargo, y por muy contradictorio que parezca, cuando pienso en África me invade un sentimiento de alegría. Alegría de saber que en el mundo siguen quedando personas que, con actos para muchos insignificantes, intentan dejar de lado al olvido.

Gracias a todos y cada uno de los corazones que forman Moviendo Arena y que hacen que tener esperanza en los tiempos que vivimos sea posible. Ojalá algún día África cree en mi cabeza la idea de un continente libre y lleno de personas en paz que puedan ser recordadas.

Día de la Madre

Pilar Huete Juárez 

¿Qué es para ti una madre? Según la RAE una madre es “Mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie”. ¿Qué opináis?, ¿no es una definición muy pobre de lo que es ser madre? Una madre es mucho más que eso. Seguramente que el término “amor verdadero” se estableció pensando en el amor de una madre.

Si acaso existe un amor verdadero, es el amor que Rossana Berini siente por esa cantidad de niños y niñas a los que no les otorgó la vida, pero sí se la devolvió.

Todo el que conoce a Rossana sabe que un día cambió su vida, sin saber que no solo cambiaría la suya, sino la de una gran cantidad de niñas, niños y familias. Tuvo la fuerza, el coraje y la valentía de dejar su ciudad natal y empezar una nueva vida en los campamentos de refugiados saharauis (Tinduf). Se instaló allí convirtiéndose en una saharaui más.

Son muchas las familias saharauis que cada día acuden a Rossana en busca de una ayuda para sus hijos y sus hijas, y ella siempre encuentra la manera de ayudarles. Les da la oportunidad de viajar a Grottammare para tener la asistencia sanitaria necesaria, para buscar el tratamiento que mejor se adapte, para recibir rehabilitación e incluso intervención quirúrgica.

Yo he tenido la suerte de ver los avances de esas pequeñas y pequeños en sólo dos meses de verano, he tenido la suerte de ver los primeros pasos de Raaf, de Adam o de Malainin, e incluso de escuchar las primeras palabras de Mohamed Maruf. Esto es posible gracias al trabajo de muchísimas personas, pero sobre todo, gracias a la lucha constante de Rossana.

Todo el que conoce a Rossana sabe el amor que regala a todos los niños, a todas las niñas; y si alguien tiene alguna duda, solo tiene que pararse a observar esta imagen. Solo tiene que mirar la cara de orgullo y agradecimiento con la que la están mirando Salem, Chej o Moha Ambulancia. Esa cara es la misma cara de orgullo y agradecimiento con la que yo miro a mi madre cada día, y es que eso es Rossana, una madre.

Rossana formó la gran familia que es hoy Río de Oro, siendo ella la madre de todas y todos. No solo de todos los niños y niñas a los que les brinda la oportunidad de mejorar y empezar una nueva vida, sino de todas las personas voluntarias que formamos parte de Río de Oro.

Rossana trabaja con el corazón, Rossana es pasión y entrega. Rossana es admiración. Rossana es nuestra madre.

Río de Oro, tu alma será un tesoro. Feliz día a todas las madres del mundo, en especial a la nuestra: Rossana, gracias por dejarnos conocerte, gracias por unir a personas de tantos países del mundo, gracias por luchar por los derechos del pueblo saharaui, gracias por hacernos personas más humanas. ¡Gracias por todo, te queremos!

Día de la Salud

Bea de Castro Pastor

La salud no es un privilegio si no que es un derecho de todo ser humano, muchas veces consideramos la salud el no estar enfermos, pero realmente es un estado completo de bienestar físico, emocional y social. El hecho de estar sanos no es una de nuestras prioridades en muchas ocasiones, ya que hasta que no sufres la falta de salud no comprendes la gran suerte que tenías anteriormente, y es por ello, que no nos queremos dar cuenta de lo necesario que es a nivel mundial una correcta atención, formación, especialización y sensibilización sobre la promoción de la salud.

Muchos de nosotros por el simple hecho de haber nacido en España, tenemos la suerte de contar con un sistema sanitario al que podemos acceder sin ningún problema y nos garantiza tener cubiertas nuestras necesidades sanitarias. Sin embargo, en muchos lugares del mundo el acceso a la salud es un lujo, ya sea por un sistema totalmente capitalista en el que solo puedes acceder al sistema sanitario mediante un seguro o pagando, en países por debajo del umbral de la pobreza en el que no tienen acceso a agua potable, un tratamiento de aguas residuales adecuado o la vacunación infantil.

Es por todo esto que el proyecto de Feria de Salud Saharaui es fundamental, es la primera piedra para conseguir desarrollar a nivel sanitario los campamentos. La educación sanitaria, indispensable y básico para mejorar la prevención de enfermedades, con algo tan simple como enseñar el lavado de manos correcto o primeros auxilios. Evidentemente, no es un cambio visible de un día para otro, suponen años de trabajo en equipo y formación adecuada para poder continuar un camino que poco a poco, puede suponer el cambio a nivel sanitario en los campamentos.

“La salud no lo es todo, pero sin ella, todo lo demás es nada” A. Schopenhauer

 

Descubriendo la Magia de intentar darle algo al Mundo

Sandra y María Escudero López

Lo primero antes de empezar a usar tecnicismos queríamos hablar de la realidad de este viaje, ha sido para nosotras un regalo para el alma, un regalo para la mente y un regalo para el corazón. Es increíble lo que te puede hacer sentir la magia de las personas, junto con el lugar y los más importantes, los protagonistas de nuestro viaje, nuestros niños y niñas…

Viajas a los Campamentos de refugiados saharauis para ayudar, colaborar, intentar dar lo mejor de ti, pero lo que recibes es algo mucho más grande. Ahora ese rinconcito del mundo tan especial tiene un trocito de nuestro corazón, y hemos podido ver que, donde creemos que solo hay pobreza, hay una riqueza invisible a los ojos y como bien dicen las paredes de BOL-LA hemos podido ver florecer el desierto.

Técnicamente viajamos para participar en un proyecto de continuidad, evaluación y desarrollo de las capacidades y la autonomía de los menores con diversidad funcional física que residen, temporal o permanentemente, en el Protocolo Ahmed-Zein Bolla junto con la presidenta de la Asociación Río de Oro ONLUS, Rossana Berini.

Como bien dicen estos tecnicismos y gracias a la Asociación Moviendo Arena y Rio de Oro Onlus hemos podido compartir 10 días de nuestras vidas con estas personas en BOL-LA. La casa tiene magia, la historia que se respira dentro, sus ocupantes (con los que acabas compartiendo risas y noches de té cuando las niñas y niños duermen), la guerrera Rossana Berini de la que hemos aprendido tanto, y nos queda tanto por aprender, y los más especiales de la casa… nuestros maravillosos menores, estos angelitos y angelitas son tan especiales, son sin duda los y las protagonistas de la casa y basta un solo día para que te roben el corazón y disfrutar como un regalo, sus caritas, sus reacciones, sus sonrisas y hasta sus llantos y enfados te dan la vida, no quiero olvidarme de sus ideas y ocurrencias que tantas risas nos han dado.

También tuvimos la suerte de poder visitar algunos de los campamentos, nos sorprendió mucho la forma de vida, la sencillez y las costumbres de esta tierra. Te sientes acogida desde el primer momento, te miran con ilusión y te abren las puertas de sus casas. No tiene nada que ver la forma de vida de los campamentos con la forma de vida europea. Es muy interesante el intercambio de historias culturales de ambos sitios. Los colaboradores locales que tiene la Asociación Moviendo Arena allí son increíbles.

También nos gustó mucho ver la cantidad de personas europeas que viajan a estas tierras, por trabajo, para correr la maratón, para hacer un voluntariado, para visitar a las niñas y niños de “Vacaciones en Paz”, etc.

Cómo bien hemos dicho al principio, siempre recibes más de lo que das y para nosotras ha sido increíble este viaje, en cuanto tengamos ocasión volveremos sin duda y, a todas las personas que quieran cambiar el pedacito de mundo que les toca, anímense, al igual que nosotras, a dar el primer paso.

Día de la Mujer

Nerea Rodríguez Gutiérrez

El hombre pisó la luna mucho antes de merecerse pisar la tierra. “Un pequeño paso para el hombre, (como sinónimo de persona), un gran salto para la humanidad”. El lenguaje es el reflejo de la sociedad y la importancia que ha tenido siempre lo femenino tanto en la sociedad como en el lenguaje es deplorable. Los ilustrados, siempre con o, se llenaban la boca pidiendo libertades y derechos, en busca de una supuesta igualdad para todos allá por la revolución francesa, pero ahora digo bien: para todOs, ya que su propuesta de igualdad se firmó bajo el título de “Declaración de los derechos del HOMBRE”. Nos dejaban aquí una vez más fuera de la sociedad, fuera de la parte importante del mundo. En un banquillo olvidado donde ni siquiera se nos daba la opción de reclamar minutos, porque nunca estuvimos invitadas al juego. Ahí llegó el momento en que nos cansamos de ser reserva, demasiados siglos silenciadas, delegadas a un papel inferior y a una esclavitud maquillada bajo un halo de “amor”, de “matrimonio”, de “maternidad”, de “pilar de la familia”, de “labores del hogar”… bajo una absoluta invisibilización en todos los medios posibles. Ahí comenzó el feminismo, en el momento en que la mujer se cuestionó la verdadera obligatoriedad de sus deberes y reclamó al fin sus derechos. Ese ha sido el pequeño paso para la mujer y el grandísimo salto para la humanidad. Tenemos mucho que agradecer a esas mujeres que dijeron basta por primera vez a la injusticia. 

Después, tras el movimiento sufragista de la segunda ola al que tanto debemos, hemos seguido el camino, a pasitos de gigante, hasta llegar a conseguir hazañas como la del pasado 8M, con la primera huelga general en España que exige la igualdad real, con un impacto social y económico que supera todas las expectativas previas. ¡Pero qué bien le ha sentado siempre el morado a esta España nuestra! 
Ahora toca teñir otra vez las calles de verdades hasta el momento silenciadas, porque nos hemos cansado de callar, porque libres sí que somos guapas. Ahora estamos cocinando algo con una pinta exquisita, un potaje que huele a sororidad y a esta fiesta estamos todxs invitadxs. Invitadxs a pasar a la historia, como aquellas que salieron a la calle reclamando lo que siempre debió ser suyo.

Ahora seguimos, pero aún es el principio de una larga lucha, este mundo sigue siendo sexista, clasista, racista y homófobo. Y aún con todo tenemos que dar gracias de estar en España, si si, como lo estáis leyendo, en España. Porque si ponemos el foco del feminismo desde otro punto de mira seguimos encontrando aberraciones arcaicas que nunca deberían de haber tenido lugar, pero menos aún cuando en el país vecino ya se ve la luz. Porque el ser humano es bueno por naturaleza, pero los valores naturales se pierden cuando unx más se alimenta de capitalismo y patriarcado. Si viajamos hasta el Sáhara encontramos a una mujer saharaui sin contaminar de los monstruos de nuestra sociedad, una mujer repleta de valores en cada rincón de su corazón, que empapan a quienes les rodean y les dan de comer verdad, honestidad, justicia, confianza… palabras que se quedan vacías una vez que cruzamos el charco. El charco de este mar que tantas almas se está cobrando y que se lo lleva todo dejando una huella imborrable de cadáveres, físicos y sociales. Estos valores en un Sáhara ocupado donde se violan a diario los derechos humanos, donde las mujeres cada día son torturadas, violadas y apaleadas. Y donde cada día ellas siguen gritando y luchando por su libertad, después de que España, tras 30 años de progreso en derechos, olvidara por completo y abandonara a su negra suerte al pueblo saharaui.

No somos “iguales” no, nadie lo es, somos gente diversa en un mundo diverso, pero ya lo decía Clara Campoamor, lo que deberíamos ser es equivalentes. Así que luchemos por ellas, con ellas y por todas nosotras, porque no se puede alcanzar un feminismo real si no es global, porque no se puede ganar la carrera si en el equipo no jugamos todxs.

Día de las Enfermedades Raras

Rosana González

28 de febrero

Hace 24 años nací con una enfermedad rara, al principio, por así decirlo, me hubiese gustado ser normal, era lo fácil, lo otro era más duro: miradas, incomprensión, exclusión, dificultades y barreras (puestas por mí de vez en cuando).

Después empezó a atraerme muchísimo lo diferente, escuchar, entender, crear, pensar diferente y desmontar razones tan normales que su peso en sociedad no tenía nada que ver con el mínimo grosor de sus pilares, me gustaba ver qué cara ponían cuando se quedaban sin base.

La normalidad, que palabra más buscada y a veces aburrida.

La cosa cambia cuando hablamos de salud, hay sistemas que necesitan seguir un orden, ojalá algún día poder jugar a manejarlo tanto como los pensamientos y darle cura.

Estudio Medicina, a veces creo que por eso sé cuánto me falta por saber.

Hay una genetista encantadora que estudia mi problema, hubo un hospital que me atendió, tuve una familia que me apoyó y amigos que se olvidan de mis diferencias o que me quieren más por ellas.

También hay lugares donde una madre no comprende qué le sucede a su hijo, va al médico y el médico no puede diagnosticar, las explicaciones a Dios son difíciles de pedir, el hijo crece en plena oscuridad sólo porque su problema no tiene un nombre, todo da miedo, cambiará, se pasará mañana, mejorará, me moriré de esto…

Las enfermedades raras, antes de juntarse en casos y casos de lugares remotos eran esto.
Yo tuve suerte, le pusimos nombre al bicho y le pude domesticar.

Pero, y no sólo porque sea allí donde trabajamos, en los campamentos de refugiados saharauis, un niño de ya casi 3 años, que nació con lo mismo que yo, no tuvo diagnóstico ni previsión de futuro. Nos conocimos y eso cambió.

Pero hay tantas enfermedades raras, tanto por estudiar… vivimos en una sociedad donde sólo compensa trabajar en la normalidad porque la normalidad es tan común que da dinero.

Lo extraordinario vale oro, cuando te das cuenta de la persona que eres gracias a eso, de la visión del mundo que has adoptado, de las oportunidades nuevas que puedes crear para tí y lo más importante, para los demás… ese «si yo puedo, tú puedes» que repito en bucle en mi cabeza…

La Salud tiene la misión de ser global y accesible para todos, se llama «enfermedad rara» porque hay pocos casos y no suelen estar en los mismos lugares, debemos abrir las fronteras para la investigación de las circunstancias que finalizan en una enfermedad rara, para encontrar cura.

La visibilidad es clave, abrir caminos, tumbar barreras… Moviendo Arena, junto con Río de Oro ONLUS buscan eso, dar nombre a las dificultades con las que se encuentran algunos niños en el Sáhara: Distrofia muscular de Duchenne, una Vasculitis con cualquier nombre alemán, un nevus congénito gigante… lo que sea.

El apoyo con un tratamiento, con una mano que sostiene, con sonrisas que animan, con voluntarios que parece que gritan «gol» por cada paso nuevo que da un niño al aprender a caminar con 5 años.

Queridos enfermos de lo raro, siendo honestos debemos mucho amor al mundo, quédate con lo bueno siempre, ese amor que algunas personas nos dieron para que nos creyésemos capaces… y quizás suene ambicioso, pero ojalá un día podamos domar a todos nuestros monstruos, decirles «sit» y calmarlos con un tratamiento accesible para todos, por muy lejana que parezca su arena y muy culpable que parezca el azar del universo.

¿Y qué podemos hacer nosotros por el mundo? Hacerle entender que podemos, que nos crean, empezando por creérnoslo nosotros mismos y siguiendo por el compañero que lleva la misma losa que tú pero que quizás ,gracias a ti, pese menos. Eso, es lo más bonito que podemos dar a este mundo: caminos.

(Por algo estaban tan obsesionados los romanos)

Día de la Justicia Social

Gonzalo Franco

 Hoy, 20 de febrero, querría proponerle una sencilla actividad.

 Amigo lector, quiero invitarle a que se pregunte que es la “justicia social”, cuales cree que son las principales “injusticias sociales” del mundo. ¿Qué se le viene en mente? Me gustaría que se preguntase que “injusticias sociales” le rodean. Seguro que hay muchos problemas a nuestro alrededor, unos tan visibles que te hacen estremecer  y otros tantos que se nos están pasando por alto. Ya puestos a pedir, pregúntese también que es la “justicia” en sí, y como nosotros mismos podemos aplicarla.

La segunda parte es más sencilla, y mucho más entretenida. Las mismas preguntas que se ha hecho a sí mismo. Hágaselas a sus amigos, a su familia, a sus compañeros de trabajo durante la pausa para el café, hágaselas a su pareja. Ya tiene un tema de conversación para el almuerzo o la cena.
 Debátalo todo. Exponga “injusticias” en las que haya pensado usted en la primera parte y haya pasado por alto su entrevistado en ésta segunda. Esta parte es muy muy importante. Quizás usted esté viendo problemas en las diferencias salariales entre hombre y mujeres y se le haya pasado por alto la situación de pobreza que se está viviendo dos barrios más abajo del suyo. Quizás se entere de la situación que lleva viviendo el pueblo saharaui los últimos 40 años.

Para la tercera parte de la actividad le pido que se sienta mejor, siempre se le cambia a uno un poco el cuerpo pensando y hablando de estas cosas, pero están siempre ahí y a menudo lo olvidamos. Los abusos, los atropellos, la infamia de este mundo lo vemos todos los días, a todas horas, cada segundo. Y a veces lo obviamos. Lo queremos olvidar y no debemos.  Pero siéntase mejor porque, hoy 20 de febrero, “Día de la Justicia Social”, va a darle voz a la injusticia. Es un buen momento para quitarle la venda que lleva en los ojos la Dama de la Justicia y hacerle ver todo lo que queremos cambiar.

30 de julio de 2018

Natalia Rabadán Medina – Voluntaria de Moviendo Arena

30 de julio de 2018. Tres amigas y yo cogíamos un autobús hacia Grottammare, lugar donde viviríamos una de las mejores experiencias de nuestras vidas. De hecho, me atrevería a decir que hasta el momento ha sido la mejor.

Es posible que llegásemos un día un poco raro, pues muchos voluntarios se marchaban, llegábamos nosotras, había visita en el ayuntamiento… Nos decían que era un poco raro, pero yo no notaba nada. Es verdad que la gente estaba muy ocupada, de un lado a otro, pero ni siquiera en ese día tan raro y movido faltaron palabras de bienvenida, los “cualquier cosa que necesitéis, preguntad”, “somos una familia” y las sonrisas y abrazos que nos acogieron de una forma tan cálida.

Recuerdo ese momento como si fuera ayer, la llegada a la madrasa, a nuestra habitación, pero, sobre todo, al comedor, donde estaban los niños esperando para comer. Fue la primera vez que los vi, y fue genial. Con timidez nos acercamos a ellos, para conocerlos, para presentarnos, y nos sonrieron. Y nos abrazaron.

Los dos primeros días sirvieron para adaptarnos, para conocer mejor a todo el mundo y hacernos un hueco en esa familia tan mágica. Y sin darnos cuenta, ya formábamos parte de ella.

También recuerdo los bailes a ritmo de “Waka Waka” después de desayunar, los chapuzones y las guerras de arena en la playa, las siestas en la sala del té, las passeggiatas, las comidas y las cenas, el momento duchas, y el momento post-duchas. Cada momento tenía su magia, su esencia, su olor.

Podría hablar eternamente de todo lo que hicimos y vivimos en esas dos semanas que estuve en Grottammare, pero lo mejor de todo es que cada día que pasaba allí, me sentía más cerca de cada uno de los niños, cada vez los quería más, y cada vez sabía que les iba a echar más de menos. Y así es. Cada día pienso en ellos y los echo de menos.

Sin embargo, tras estos cuatro meses después de Grottammare, es cuando soy más consciente de lo necesario que son esos meses para ellos, porque es con el paso del tiempo y con el trabajo y el amor, cuando de verdad se ve que crecen, que mejoran, que cada vez son más autónomos, y que cada vez son más felices.

En este tiempo, gracias a Rio de Oro y a Moviendo Arena, he aprendido a valorar los momentos realmente importantes, a apreciar la sencillez y la calidez de las personas, pero, sobre todo, he aprendido que, con amor y esfuerzo, todo se puede conseguir.

Siempre tendré en mi corazón estas dos semanas, pero ¡¡no puedo esperar más a volver a Grottammare el próximo 2019!!

Para entonces espero que la familia que forma Rio de Oro y Moviendo Arena sea todavía más grande, y que juntos luchemos por un Sáhara libre, por la igualdad y por el amor.

Ser una persona voluntaria

Cristina Sainz Martínez

¿Que qué implica ser una persona voluntaria? Simplemente, ser humana, con todo lo que ello conlleva: Nadie se despoja de errores, malas praxis ni desafortunadas intenciones solo por abrazar la práctica del voluntariado. Esta palabra se tiñe, erróneamente, de heroísmo, idealización y salvación, pero, al menos para mí, no debería ser otra cosa más que ceder tiempo, espacio y voz. Como cualquier otro trabajo, exige continuamente una formación y una revisión de nuestra moral y nuestros principios, pues como seres humanos sujetos a constantes y fluctuantes demandas, nunca debemos dejar de aprender:

Aprender que los lazos que se crean, si no son horizontales, no son lazos.

Aprender a no observar desde una perspectiva occidental, a dejar de lado nuestro privilegio blanco, aprender a descolonizarnos y a no caer en el asistencialismo ni en la compasión.

Aprender a no crear y/o querer ver necesidades solo porque son concebidas como tal desde nuestro prisma cultural, sin tener en cuenta las demandas reales de la población local, en lugar de garantizar su protagonismo en cada una de las fases del proyecto.

Aprender a acompañar en el proceso, aportando conocimientos y experiencia, pero sobre todo a dejarnos acompañar y florecer al compás de la diversidad cultural.

Y, sobre todo, es el revoltijo de ilusión y nervios en el estómago cuando sueñas con ello. El brillo en los ojos mientras ves a tus compas trabajar en ello. Es la pasión que denota nuestra voz cuando explicamos el proyecto. Es el abrazo del equipo cuando se cumplen objetivos. Es sororidad,
es
compañerismo.

 

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