Category

Blog

Día de las personas migrantes

Parece fácil decir la palabra migrante, pero esta palabra refleja muchas cosas, entre ellas una difícil y gran decisión, como es la de dejar atrás tus recuerdos de la infancia, a tu familia, amistades, tu escuela o tu trabajo, tu país. Cosas que escapan a la lógica y que responden a una situación de necesidad.

A veces (muchas) se nos olvida que las personas migrantes son seres humanos como el resto, porque se las reduce a categorías como terroristas o delincuentes, deshumanizando y despersonalizando de forma deliberada.

¿Crees que eres igual que el resto de personas de tu nacionalidad, de tu identidad, de tu orientación, de tu cultura, de tu religión, de tu etnia? ¿O crees que depende de la persona? ¿Por qué entre la población migrante iba a ser diferente? Hay personas buenas y malas de todas las condiciones, nacionalidades y religiones. No somos migrantes porque huyamos de la justicia de nuestros países, ni tampoco estamos aquí para robarte tu trabajo. Estamos aquí porque buscamos una oportunidad de vivir (a veces de sobrevivir) y mejorar la vida de nuestros hijos/as. Tampoco venimos solo de países de África, en todo el mundo hay personas buscando una vida mejor.

¿Por qué no señalamos los aportes de la población migrante en estas sociedades? ¿Acaso no participamos ni contribuimos a la sociedad? Se me ocurre como ejemplo el equipo de fútbol de Francia, donde el 90% son migrantes, al igual que en expresidentes de Estados Unidos cuyas familias han sido migrantes.

Al final, somos seres humanos y tenemos que respetar a todas las personas, con independencia de su raza, etnia o región. Tenemos derecho a una vida digna, sea en el país o territorio que sea.

Lo más importante es unir nuestras manos.

DÍA DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD

Ana María Ortiz

La #DiversidadFuncional hace referencia a la diferencia de funcionamiento de una persona al realizar las actividades habituales (desplazarse, leer, agarrar, ir al baño, comunicarse, relacionarse, etc.) de manera diferente a la mayoría de la población.

Recordemos que, lo que normalizamos es porque lo hace “la mayoría”, no porque tenga que ser necesariamente lo correcto, por norma.

«Lo normal es ser diferente» y esto es extrapolable a todo. No existe una única manera de movernos?‍♀️, de sentir❤, de pensar?, de mirar?, de escuchar?, de comunicarnos?, de tocar?. Clasificar como “persona discapacitada” podría verse como un concepto que hace destacar las -No habilidades- de una persona, en lugar potenciar las muchas otras que sí tiene y que es capaz de desarrollar. Y Para ello, necesitamos #adaptar. Y para adaptar necesitamos recursos (humanos y técnicos), educación y visibilidad. ¿Nos ayudas compartiendo? ☺

Desde aquí queremos mostrar nuestro apoyo al pueblo saharau, donde la responsabilidad por la diversidad funcional queda en manos del pueblo (familias y voluntariado). La atención sanitaria es escasa, están en guerra.

? ¿Hay plan de evacuación en caso de ataque a los campamentos? ¿En su caso, está adaptado a las diferentes patologías? La realidad da miedo.

? «La educación no es llenar un cubo, sino encender un fuego.» – Yeats.

Refugee children are firstly children

Texto: Christina Nenonen

Fotografía: Miguel Ángel Pachón

 

On this World Children’s Day my heart is with disabled refugee children in the Sahara desert. The world is in the middle of a pandemic. I can’t help but to worry about the countless refugee children who already were in a middle of difficult situations before the pandemic.

UN Convention on The Rights of The Child is a convention that states all the rights which every child around the globe is entitled to. Unfortunately there are millions of children that face violations on their rights daily.

I am a part of Moviendo Arena and Rio De Oro Onlus. I have been volunteering with them for several years. Last summer, because of Covid-19, was the first summer without the summer camps in Grottammare, Italy since their activities started. Rio De Oro Onlus offers an opportunity to spend summer time in Italy for many disabled children from Sahara refugee camps. They receive for example medical care, activities and for example physiotherapy and attention and care from volunteers from all around the world. It is a beautiful, challenging and a learning experience for everyone, for children and us volunteers.

I have seen the results of Rio de Oro’s work. The smiles on children’s faces, their skills and self esteem improving and the way they see themselves as an important part of the Rio De Oro family during summer. Some of the children that visit Italy don’t go to school in the Sahrawi refugee camps. They are as willing to learn as any child. They have ideas, hopes and dreams as any child and they care deeply for their family. Being a refugee does not change it. I hope refugee children would be firstly seen as children.

The work of Rio De Oro Onlus is focused on disabled refugee children who are in many ways in vulnerable situations. There is still stigma related to disabilities. Rio De Oro Onlus does incredible work on the refugee camps to provide health care, support and information about disabilities, so these children will have better lives and futures.

All children have a right to health care and education. There are many obstacles that refugee children face, especially disabled refugee children. How do we ensure that they have the same educational opportunities as able children and children that live in my country? We can not forget these children.

I live in Finland and I acknowledge my many privileges that allow me to speak about these issues. I would like everyone, who reads this, to think how you could support refugee children to have their rights become a reality. It doesn’t always have to be money, we have other ways too: raise awareness, write to your governments and speak with your friends.

All children in the world are our children. The realisation of child rights is our responsibility.

Christina Nenonen
Volunteer

Muros olvidados

2020 nos ha encerrado entre cuatro paredes, nos ha limitado la movilidad, nos ha hecho tener miedo a abrazar y nos ha separado de nuestras familias.

El covid19 funciona como un muro, ojalá poder celebrar pronto su caída como cada 9 de noviembre se recuerda la caída del muro de Berlín.

¿No os asfixia la sensación de estar encerrados? ¿No tenéis la esperanza de que todo vuelva a ser como antes? Viajar, abrazar y que se nos vean las sonrisas.

¿Cómo creéis que se sienten las personas refugiadas saharauis tras 45 años esperando a que caiga el muro que separa el territorio colonizado por Marruecos del territorio liberado del sahara occidental? ¿Cómo creéis que se siente alguien que nunca ha podido viajar porque no se reconoce su nacionalidad? ¿Cómo será saber que tienes raíces al otro lado que no te permiten regar?

Hoy existen muchos muros, más o menos silenciados.

Como nos contaba Eduardísimo Galeano, han pasado años, pero ahí sigue el muro de la vergüenza y ahí seguimos, esperando la cura de la amnesia obligatoria, un aducanumab de las responsabilidades sociales. ???

 

12 de octubre

 

Si algo tienen en común el pueblo saharaui y los pueblos originarios de Abya Yala, es el expolio y el (deliberado) olvido:

Así como se borraron las responsabilidades de España (y Europa) en la historia del Sáhara Occidental, manipulando la historia (¿qué sabe nuestra población sobre nuestra provincia 53?, ¿y el referéndum?, ¿y el acuerdo tripartito de pesca?, ¿con quién negociamos?), hoy se celebra el 12 de octubre como un descubrimiento, donde libros, escuelas y partidos nos llenan de orgullosas banderas y despliegues militares para conmemorar lo que, sin lugar a dudas, fue un genocidio bautizado como festividad por un régimen dictatorial.

Este proceso (¡porque aún no ha terminado!) de colonización, no solo supuso un saqueo de recursos, violaciones (recurrido elemento de las estrategias de dominación) y asesinatos. También supuso la destrucción de sistemas sociopolíticos y culturales, de formas de organización comunitarias, de lenguas, espiritualidades, pensares y sentires. Y, sobre todo, supone la perpetuación de una estructura basada en los privilegios, la discriminación y el racismo.

Hoy, 12 de octubre, ‘’día de la Unidad Nacional Saharaui’’, celebramos junto al pueblo saharaui su resistencia ante el colonialismo español y su lucha por la autodeterminación.

Hoy, 12 de octubre, ’día de la Hispanidad’’ en España, Moviendo Arena se suma a las resistencias de los pueblos anticolonialistas y antirracistas que denuncian que “América no fue descubierta, fue invadida y saqueada”. Fue y es, al igual que el resto de territorios del Sur Global que siguen a merced de sistemas extractivistas y colonialistas.

*¡Mira este vídeo, no te llevará ni 5 minutos!:

*Te invitamos a que, como nosotras, firmes el comunicado de apoyo a la artista Daniela Ortiz, que tuvo que huir de España con su hijo por las amenazas y la violencia racista que sufrió por su trabajo anticolonial, muy presente en días como hoy:
https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScqDv1P3qNLv5k2wjGf_Mfr0IAfjQz8mxcuxDspiG4ys8Tpfw/viewform

Día mundial de la salud mental

“La sociedad no crecerá hasta el día que entendamos que la mente también enferma» Sandra Escudero
 
Cristina Sáinz
María Gonzalo
 

Según la OMS, la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

 

Estamos en un constante cambio, tanto interno como externo. La sociedad nos pone a prueba prácticamente en cada momento y, en muchas ocasiones, es muy difícil conseguir tener una buena salud mental.

 

Bien es sabido que existe todo un entramado de situaciones (ser mujer, ser migrante, ser pobre, ser LGBTIQ+, tener discapacidad o diversidad funcional, etc.) que va aumentando las posibilidades de que nos cuelguen la etiqueta diagnóstica. Pero…

 
¿Qué hay detrás de todo esto? ¿Quién dictamina qué es “lo normal” y en base a qué? ¿Tenemos un verdadero enfoque bio-psico-social?
 
 
Vivimos en una sociedad (desde hace bastantes años), donde nos encontramos con trabajos precarios y temporales cuando nos exigen una formación específica y años de experiencia. Con unos servicios mínimos en sanidad, servicios sociales y educación. Con un paro, en general, de larga duración. Con unos precios inalcanzables para conseguir el derecho a una vivienda digna. Con una pobreza importante a nivel mundial. Un país donde tenemos olvidadas a las personas mayores, a las que les invade la soledad. Donde seguimos viviendo en un sistema cisheteropatriarcal. Un país en desigualdad de clases, donde la población rica cada vez es más rica y la pobre más pobre. Donde se sigue cuestionando a las víctimas de violencia de género y el machismo toma nuevas formas (pero también perduran las de siempre). Donde a las personas con diversidad funcional, personas sin hogar y personas migrantes, entre otras, se las aísla y se las deja fuera de la “norma”.
 
 
En esta “nueva-normalidad” hemos podido ver cómo, por un lado, se exacerbaban (la mayoría no se creaban, sino que ya pre-existían) muchos problemas de salud mental debido al confinamiento y es que: ¿y si no tengo casa dónde confinarme?, ¿y si me han despedido?, ¿y si me encierran con mi agresor?, ¿y si?, ¿y si?, ¿y si?
 
 
Muchas personas comenzaron a percatarse sobre los abusos policiales a personas racializadas: siempre estuvieron ahí, pero si de pronto toda la población está más expuesta a detenciones y multas, lo sentimos más de cerca. Algunas comenzaron a buscar rutinas para “no engordar” en cuarentena (¿nos preocupa nuestra salud o alejarnos del canon de belleza?), otras buscaron la productividad (¿necesitamos sobre-estimularnos?, somos conscientes de nuestra carga alostática y el porqué de ella?) y un largo etcétera. Se han visibilizado aun más los privilegios y las desigualdades.
 
 
 
Y es que nuestro sistema de salud (entre ellas la mental ¡porque SÍ, también es salud!) bebe en gran parte de la violencia:
 
 
Colonial (desde la dysaesthesiaaethiopica, drapetomanía y otras “enfermedades” hasta los CIES, pasando por el decreto hopsyweb en nuestro país vecino, las mayores contenciones mecánicas).
Machista (desde la histeria femenina de Freud hasta una mayor farmacologización en ellas, peor diagnóstico y mayor estigma).
Lgbtifóbica (criminalización en manuales diagnósticos, terapias de conversión, imposibles trámites burocráticos…)
– y un largo historial de violencias capacitistas, xenófobas, edadistas, etc.
 
 
Por todo ello, desde Moviendo Arena nos sumamos a la lucha por #másplazasPIR y luchamos por una desestigmatización de todo lo referente a la salud mental y una mayor accesibilidad a una terapia gratuita y de calidad. Creemos que esto pasa por transformar la mirada hacia lo colectivo, por despatologizar lo cotidiano (¡no más síndromes de la cabaña y más lucha por la calidad de vida!) y alejarnos de violencias que puedan sesgar diagnósticos y tratamientos.
 
No podemos permitir que se vulneren nuestros derechos fundamentales.

Tercer aniversario

Moviendo arena cumple hoy tres años y, gracias al compromiso de todas las personas involucradas, se ha convertido en una auténtica máquina de fabricar sueños. La red de colaboración es cada vez más grande y las iniciativas y proyectos por cumplir se multiplican. A lo largo de estos tres años, se ha convertido en un espacio abierto, completamente plural, donde todas las ideas de jóvenes, tanto saharauis como españoles, son siempre bienvenidas y la ilusión es la principal seña de identidad. La sensibilización sobre el conflicto político saharaui, el empoderamiento de la mujer joven, la acogida de tantos niños en verano y, otras tantas iniciativas, nos han unido y han hecho que moviendo arena sea AMISTAD e ILUSIÓN.

La Marcha Verde

A lo largo de la segunda mitad del siglo XX comenzaron a independizarse las colonias africanas. El Sahara Occidental fue de las últimas colonias que quedaron bajo el poder europeo, y no fue hasta 1974 que España acabó aceptando el referéndum de autodeterminación gracias a la presión del pueblo saharaui.

Programado para 1975, el referéndum no llegó a realizarse. Marruecos era contrario a la consulta y consideraba el territorio saharaui “tierra de nadie”, deseando su anexión.

Aprovechando tanto la mala situación interna de España como el deseo de nuestro país de acabar con el dominio de la colonia, Hassan II impulsó lo que se conoce como la marcha verde (marcha negra para los saharauis). En este movimiento, el por aquel entonces rey de Marruecos llamó a civiles desarmados para cruzar la frontera entre su país y el Sahara, todavía español, de una manera pacífica. Pese a que el discurso de Hassan II no pretendía ser de conquista del territorio, pues decía no querer entrar en guerra con España y no considerar a los españoles como sus enemigos, su idea no quedaba solo en cruzar la frontera.

Al mismo tiempo que el 6 de noviembre iban entrando miles de civiles por el puesto abandonado de Tah, 25000 soldados de las Fuerzas Armadas Reales penetraron por el este del territorio, comenzando la invasión.

Ante esta situación, el ministro Carro viajó a Marruecos para negociar el futuro del Sahara. Finalmente, el 14 de noviembre se firmaron los Acuerdos Tripartitos de Madrid, en los que España cedía a Marruecos y Mauritania la administración del territorio saharaui.

Marruecos encontró todo de cara para la anexión del territorio. Tenía apoyo tanto de Estados Unidos como de Francia por ser el único país capitalista en territorio africano. Además, España mostró poca oposición, ya que tenía en mente abandonar el territorio.

Pese a ser este acto condenado por el Consejo de Seguridad de la ONU, Marruecos no encontró oposición para lograr su objetivo.

44 años después, el pueblo saharaui sigue sin poder decidir su futuro y continúa sufriendo las mismas atrocidades que cuando el ejército marroquí comenzó a invadir el territorio.

Ser una persona voluntaria

Cristina Sainz Martínez

¿Que qué implica ser una persona voluntaria? Simplemente, ser humana, con todo lo que ello conlleva: Nadie se despoja de errores, malas praxis ni desafortunadas intenciones solo por abrazar la práctica del voluntariado. Esta palabra se tiñe, erróneamente, de heroísmo, idealización y salvación, pero, al menos para mí, no debería ser otra cosa más que ceder tiempo, espacio y voz. Como cualquier otro trabajo, exige continuamente una formación y una revisión de nuestra moral y nuestros principios, pues como seres humanos sujetos a constantes y fluctuantes demandas, nunca debemos dejar de aprender:

Aprender que los lazos que se crean, si no son horizontales, no son lazos.

Aprender a no observar desde una perspectiva occidental, a dejar de lado nuestro privilegio blanco, aprender a descolonizarnos y a no caer en el asistencialismo ni en la compasión.

Aprender a no crear y/o querer ver necesidades solo porque son concebidas como tal desde nuestro prisma cultural, sin tener en cuenta las demandas reales de la población local, en lugar de garantizar su protagonismo en cada una de las fases del proyecto.

Aprender a acompañar en el proceso, aportando conocimientos y experiencia, pero sobre todo a dejarnos acompañar y florecer al compás de la diversidad cultural.

Y, sobre todo, es el revoltijo de ilusión y nervios en el estómago cuando sueñas con ello. El brillo en los ojos mientras ves a tus compas trabajar en ello. Es la pasión que denota nuestra voz cuando explicamos el proyecto. Es el abrazo del equipo cuando se cumplen objetivos. Es sororidad,
es
compañerismo.

 

No paramos de mover arena

¿Cómo he llegado aquí? ¿Qué me ha pasado en estos dos años?

De verdad si alguien me dice hace 3 años que iba a fundar una Asociación de cooperación con mis amigas, me río, y además un rato.

No somos consciente de nuestras capacidades hasta que nos ponemos a hacer lo que queremos, sin pensar mucho en el cómo, sin saber que algunas cosas sí fueron imposibles, hasta que juntas, confiando las unas en las otras, lo conseguimos.

Sí es cierto que tuvimos y tenemos dudas, que a veces no sabemos si lo estamos haciendo bien, si de verdad nuestra aportación es útil o si estamos pisando a otra gente que trabaja para lo mismo. Nos reinventamos día a día para evitarlo, unimos lazos locales y explicamos eso de evitar ser «la/el blanca/o salvador/a» en unos campamentos donde sus abuelos y abuelas tuvieron los mismos pasaportes que nosotros. Que el proyecto no es nuestro, sino suyo, y desaprendemos, de verdad constantemente. Y qué bonito es educarnos juntas.

Dos años donde he aprendido a regar, sí sí, a regar, un «por mí y por todas mis compañeras». Cuando pasas un día allí, constantemente escuchando, constantemente pensado las maneras. Cuando las encuentras, cuando sigues escuchando y cuando juntas se construyen los caminos y no paramos de mover arena… Nos regamos, y yo ya no sé cuántos metros mido ni comprendo mi cuerpo cuando se pone a llorar y no es tristeza ni alegría…ni siquiera él sabe qué le pasa. Una mezcla entre miedo y «adelante».
Escuchar a tus compañeras, de la otra orilla y de esta, hablando de los mismos problemas, masticarlos, vomitarlos y gritarlos juntas.
Y te estalla el corazón, tal cual, porque eso de la palabra «sororidad» es regar y qué bien que juntas movamos arena aunque los argelinos no nos dejen pasarla por la aduana, porque tengo muchas macetas con nombres de sueños.

Y… qué bien tener tantos sueños, porque seguro que alguno se cumplirá.
Lo dice la estadística, no yo.

Rosana González López, cofundadora de Moviendo Arena

Social Network Widget by Acurax Small Business Website Designers