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Hoy es el día de…

Día de los Derechos Humanos

Bea de Castro

Un día cualquiera, caminando por tu ciudad, mientras observas a tu alrededor, a tus vecinos paseando a sus perros, los árboles sin hojas y el viento que mece sus ramas, coches de múltiples colores por la carretera ansiosos por llegar a su destino, luces de Navidad todavía sin encender, y entonces cierras los ojos. Al volver a abrirlos, solo hay oscuridad, parpadeas una y otra vez sin entender porque solo hay oscuridad, no consigues ver absolutamente nada. Te quedas parado en la calle, pides ayuda y la gente te mira, no entienden como en menos de un segundo has perdido la visión, tus ojos son normales, el iris y la pupila están íntegros, pero tú sigues igual, ciego. Mucha gente comienza a apartarse, con gesto desconcertado, “un loco” piensan, mientras que otra persona, se acerca a ti, te pregunta que te ocurre y donde vives, te coge del brazo, te proporciona esa seguridad que necesitas y te lleva de regreso a tu casa sano y salvo.

Los derechos humanos son los sentidos de nuestra vida, de la de todos los seres humanos, probablemente no seas capaz de imaginarte tu vida sin uno de los cinco sentidos, pues imagina a aquellos que carecen de todos los derechos que tú tienes solo por la aleatoridad de haber nacido en España y no en otro lugar, por ejemplo, en el Sáhara occidental, dónde día a día la gente sigue “ciega” y el resto de países los miran, con el mismo gesto de desdén o lástima que te miran a ti cuando pides ayuda, y siguen su camino, no tienden la mano, no es su problema que en el mundo siga muriendo gente por defender sus ideas, su libertad de expresión o su sexualidad.

Desde Moviendo Arena queremos ayudar a quitar esa venda de los ojos, queremos poner luz en esa visión tan oscura, dar fuerza en la voz que no se oye, levantar el brazo que ha perdido la energía para seguir luchando por aquello que creemos indispensable en esta vida, que es la igualdad independientemente de la suerte que hayas tenido en el momento de nacer.

Día del Voluntariado

Natalia Rabadán

La definición más común del diccionario define al voluntario como aquella persona que obra por propia voluntad, sin esperar nada a cambio.  Sin embargo, creo que no expresa realmente lo que es, pues está carente de alma. Y es que, ser voluntario va mucho más allá.

Ser voluntario implica una actitud y un compromiso por apoyar una causa, por querer ayudar a personas que lo necesitan, por cuidar y dar recursos, por enseñar y, en definitiva, luchar por conseguir un mundo mejor. La variedad de acciones es infinita: desde combatir el cambio climático, hasta construir viviendas para gente sin recursos, pasando por el cuidado de personas y animales. Y me quedo muy corta. Puedes encontrar tu lugar en el voluntariado sin ninguna duda. La clave es que lo hagas porque realmente sientes esa motivación.

Sin embargo, lo que a priori no implica ser voluntario es todo lo demás. Lo que no se ve. Cuando te encuentras sumergido en la actividad del voluntariado, lo que no sabes es que los beneficios son mutuos. Y con esto me refiero a que, sin quererlo, el voluntario recibe mucho más de lo que da. Recibe satisfacción, esperanza, enseñanzas, y mucho cariño. Y eso es realmente maravilloso. Consigues crear un nuevo círculo que no conocías, que tiene el mismo compromiso que tú, y empiezas a sentirte parte de una familia.

Eso es justo lo que consigue Rio de Oro y Moviendo Arena. Todo lo vivido en Grottammare, todas las passeggiatas, las comidas, los bailes al ritmo de Waka Waka, las actividades, las tardes en la playa, los miles de gelatos, los primeros pasos para muchos, las enseñanzas por parte de los voluntarios para conseguir una mejor calidad de vida de nuestros pequeños y cada uno de sus abrazos y de las sonrisas, son realmente el mejor regalo del voluntariado. Y todo eso se recibe sin quererlo. Sin buscarlo. Y es realmente maravilloso.

Quiero destacar la gran labor que desarrollan toooodos los voluntarios que forman parte de Moviendo Arena, porque muchos de ellos son para mí parte de esa familia, y todo su esfuerzo y su cariño, se ve reflejado en conseguir un Sáhara libre y en conseguir que todos nuestros niños sean cada día más independientes.

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

Nerea Rodríguez & Patricia Pascual

La primera vez que llegué a Grottammare vi a muchos niños y niñas. Niños de ojos negros y marrones, de pelo largo y corto, altos y bajos, niñas sonrientes e incluso alguno un poco más triste. Personas diversas pero que compartían algunas características: querían ser escuchadas, adquirir independencia, moverse, conocer, disfrutar… vivir.
Seguramente si no os contase más pensaríais: “como cualquier otro niño o niña”.

Hace 44 años comenzó la marcha verde y con ella la ocupación saharaui. Pero esta fecha histórica no sólo marca un antes y un después para un pueblo, sino que añade un peldaño más de dificultad a la escalera que tienen que subir las personas saharauis con diversidad funcional.

La diversidad funcional, por definición, significa el planteamiento y superación constante de metas tanto de la persona como de todas aquellas que conviven con ella. A todas estas dificultades diarias hay que añadirles las barreras que suponen vivir en un campo de refugiados situado en medio de un desierto, en medio de la nada.
En cualquier lugar del planeta la falta de recursos, tanto económicos como culturales, son un impedimento para cualquier persona con diversidad funcional. Imaginaos cuál es el nivel de dificultad dentro de un campo de refugiados: son niños y niñas que están en su mayoría sin escolarizar y cuyas familias, en la mayor parte de los casos, no saben cómo enfocar su desarrollo.

Por todo ello sus ganas de independencia son especiales, tienen ciertas características que las diferencian de las del resto de la gente. En Grottammare he visto niñas que no podían sujetar la cabeza terminar caminando, niños que carecían de juego jugar con su amigo, niñas que no emitían sonido alguno cantar una canción, niños que no podían caminar vestirse solos…

Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Y aquí hablamos de personas muy capaces, capaces de darle con su sonrisa a la realidad en los dientes. Capaces de superarse a sí mismos y de avanzar. Hoy queremos visibilizar también la diversidad funcional dentro de la causa saharaui y recordar que la dis-capacidad es sólo una palabra que nuestros niños y niñas convierten en un aspecto más de su personalidad y no en
la parte protagonista.

Día de la Infancia

María González

Dicen que la juventud lo puede todo, que siendo niños todo es muy sencillo, que los niños son de goma, que no se rompen, que lo aguantan todo. Dicen, que la juventud tiene tiempo, que pueden enfrentarse a cualquier problema, que su imaginación no tiene límites.

Pero eso no es así, al menos no del todo. Los niños no son de goma, sí se rompen, y desde luego, no tienen que aguantarlo todo. No tenemos tiempo, no podemos enfrentarnos a cualquier problema. Pero una cosa sí que tenemos, imaginación.

Imaginación para hacer que los niños saharauis, enfermos, cansados y con mil problemas miren hacia delante. Imaginación para que se levanten cada mañana mientras están con dolores y preocupaciones con una sonrisa de oreja a oreja, imaginación para enfrentar a un mundo que maltrata y menosprecia a los niños. Imaginación para darle valor a cada palabra, a cada sonrisa, a cada pisada. Imaginación para lograr que nos demos cuenta de que necesitan ayuda, para que se den cuenta de que les damos ayuda. Imaginación para echarle ganas y luchar por un pueblo olvidado, por su futuro, sus niños.

No, los jóvenes no somos omniscientes, ni omnipotentes, ni muchísimo menos, pero desde luego en Moviendo Arena tenemos una cosa clara, los niños son lo primero, y nosotros los que logramos que sientan que así es.

#sinmuros

Rosana González López

Hoy la gente celebraba que caía el muro de Berlín mientras otros muchos muros continuaban invisibilizados.
¿Para qué sirven los muros? Algunos opinan que para proteger, otros para dividir, separar y excluir. Para crear miedo y sensación de incapacidad, de imposibilidad… los muros son altos y agresivos ¿cómo es posible que sigan invisibilizados? ¿Quién los esconde? ¿Hay algo más alto que un muro para que estén en sombra? ¿El dinero? Si ponemos un muro de dinero… ¿no sería este débil y frágil cómo el papel? ¿absurdo? ¿Acaso el que lo implantó cree que eso es fuerte? ¿No tendrá que seguir manteniendo la mentira? ¿Cuánto cuesta creérsela? ¿Cuánto cuesta no revelarla?
Me preocupa más el tiempo que tienen que invertir en pensar maneras de manipular, al menos eso ya es vida y no papel. Tiempo para odiar, qué elección de vida más triste.Yo he visto el muro marroquí de la ocupación al Sáhara occidental reflejado en el miedo de los ojos de mis compañeros y compañeras saharauis, tienen mi edad, y no saben si alguna vez volverán a salir de los campamentos de refugiados saharauis, si morirán en esa tierra y se secarán sus sueños.

Y mi impotencia topa otra vez en muro, como la tuya, la suya, la de cada una de las asociaciones de amigos del pueblo saharaui que conviven en España… y quizás para eso sirven también los muros, porque la impotencia que tuvo Marruecos de parar la libertad saharaui se unió en montones de arena y minas y funcionó. ¿Y si sumamos nuestra impotencia contra lo injusto? ¿Y si se une cada Asociación que trabaja por el pueblo saharaui, por vacaciones en Paz, por la cultura, por comisiones médicas, por la comunicación de la verdad…y se reúnen todos para construir un muro de gritos en Atocha? ¿Y si alguna vez conseguimos mover esa arena? ¿Y si nos hacemos más fuertes juntos? ¿Y si explotan las mentiras y desaparece la invisibilidad?

Inshallah que el sábado 16 de noviembre a las 12h00 estemos todos en Atocha uniéndonos en «muro bueno», con la fuerza de las personas y no del papel, donde los de afuera se topen con un «Bienvenido», con una historia que escuchar, con música y cultura, no con miedo sino esperanza y que nada en Madrid nos haga sombra al grito #SáharaLibre, porque van 44 años ya y es hora de ir #Moviendomontonesdearena.

Día de la Parálisis Cerebral

Ángela González Paniego

Parálisis cerebral? O somos nosotros quienes paramos el cerebro al escucharlo? Naturalizar comportamientos y perder perspectiva y empatía hace que hoy en día las personas que conviven con esta discapacidad se sientan discriminadas y, los derechos recogidos en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, vulnerados.

Desde Moviendo Arena consideramos que el empoderamiento y la máxima preservación de las capacidades individuales son la mejor medida de protección contra el abuso, y por ello queremos apoyar la campaña del movimiento ASPACE #DaleLaVuelta, con el objetivo de aprender a mirar desde otra perspectiva y reivindicar sus derechos.

https://www.youtube.com/watch?v=RBHaKBquk_k

Día de la Juventud

Julia Serrada Tejeda

Según la Plataforma Voluntariado, en 2017, las personas entre 18 y 24 años no representaban más de un 15% de la población total que colaboró con las diferentes organizaciones no gubernamentales. Pero, ¿cómo se ha conseguido esa implicación? La Asociación Moviendo Arena: amigos de Oro tiene lo que, para mí, son las claves que acercan a los jóvenes (como yo) a participar en proyectos de ayuda humanitaria, y son aquellas que conseguirán hacernos crecer.

Moviendo Arena es una asociación creada por jóvenes que promueven la participación social desde medidas, propuestas y herramientas en las que la juventud somos el factor clave. Encontrarse y ayudarse entre iguales hace posible que consideremos que la posibilidad de crear un cambio es real, y está en nuestra mano. Esta asociación permite aportar, granito a granito (o montón a montón) todo lo que tienes dentro, Moviendo Arena es familia, cercanía, accesibilidad, respeto e implicación. Es flexibilidad, frescura y empoderamiento.

A menudo consideramos a la juventud como un grupo despreocupado por lo que sucede a su alrededor, pero, para mí, los jóvenes somos la capacidad de ver un horizonte sin límite, de aportar ideas desde una perspectiva fresca, moderna y de vez en cuando con ese punto arriesgado que hace de una idea, una acción, y de esa acción, un resultado. La juventud es equivocarse, cambiar, y seguir al pie del cañón, porque nuestro ímpetu es imparable, compañeros, y cuando tenemos un objetivo, lo logramos. Somos capaces de trabajar codo a codo, y dar la mano a aquel que lo necesita.

Soy joven, soy voluntaria, y gracias a ello, he descubierto que al final va a ser verdad eso de “juventud divino tesoro”, en nuestras manos está explotarlo y compartirlo con este inmenso mundo que nos rodea.

Día de la Amistad

Rosana González López

La amistad es eso raro que consiste en estar al lado de alguien que se deja ser, y apoyarse sin condición.

Imagínate creciendo desde la arena, y con alguien que literalmente se apoya en ti para guiarte, para que si te tuerces inventéis una nueva dirección hacia el sol porque no importa la forma sino la vida.

Imagina a aquellos que no conocen la palabra «incondicional» y terminan invadiéndolo todo, pisando y robando luz.

Deja de imaginarte ahora como una planta e imagínate al lado de todo aquel que hizo que hoy seas quien eres, imagina tu vida sin aquellos que te moldearon, imagina su vida sin tu presencia.

Todas y cada una de nosotras somos responsables de la vida de nuestros amigos y familiares. Les levantamos, nos levantan. Y a pesar de todo seguimos acompañándonos, no importa la forma, sino la vida.

Imagina tu vida sin el recuerdo de nuestros niños y niñas que sonríen como soles, y nos hacen sonreír. Imagina sus vidas sin ti y sin las personas que hacen posible que ellos puedan soñar en un futuro mejor.

Y deja de imaginarlo, abre los ojos y observa el orgullo que sientes cuando uno de nuestros peques da su primer paso, o cuando lee su primera frase, o cuando sabe sumar, o cuando sabes que de alguna manera has influido un poquitín en sus vidas. Gracias, gracias de todo corazón, gracias por ser esa magia.

La amistad es el motor de esta gran familia, para mover la arena y crecer

Nadie es ilegal

Cris Snz

Se estima que 68,5 millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares debido a conflictos bélicos, situaciones de pobreza y violencia extrema, persecución por sus ideales políticos, identidad u orientación sexual, etc. 25,4 millones de ellas son denominadas refugiadas.

¿Y si te digo que el país con mayor tasa de acogida no es Grecia? Ni Alemania, ni España. Los principales países de acogida se encuentran un poquito más lejos de lo que solemos pensar: Pakistán, Uganda, Turquía, Líbano e Irán. ¿Y el país que más personas refugiadas recibe en Latinoamérica? ni Chile, ni Uruguay: Ecuador.

¿De dónde proceden el 57% de esas personas? Que Siria se encontraba en la lista podríamos haberlo imaginado. Quizá Afganistán, Sudán del Sur o Irak nos haya costado algo más adivinarlo. Venezuela estoy segura de que un poco menos.
¿Los mayores campamentos de refugiadas en el mundo? Dadaab (Kenia), Dollo Ado (Etiopía), Jabalia (Gaza), Tamil Nadu (India), Al Zaatari (Jordania), Panian (Pakistán), Bredjing (Chad) y muchos más en estos y otros países cercanos.

Más de la mitad de las personas refugiadas en el mundo son menores. 2.270 migrantes murieron o desaparecieron cruzando el Mediterráneo en 2018, una media de seis al día. Una persona que entra en un campo de personas refugiadas está de media 17 o 18 años. Algunas, como es el caso de los campamentos saharauis de Tindouf, llevan ya 43 años.

Y, sin embargo, no son solo cifras y estadísticas; no conocemos su nombre ni su historia. Hemos borrado nuestra responsabilidad en ella. Hemos diluido la culpabilidad enfrascándonos en cuotas y tratados que, de todas formas, ignoramos. Hemos aniquilado la capacidad de empatizar. Pero eso no les hace menos personas a ellas. Nos hace menos personas a nosotras.

HIJAS DEL EXILIO
Los gritos de auxilio se deshacen en anestesiada espera
al romper contra el muro
que mina la esperanza
y tiñe de vergüenza.

Océanos de arena visten coloridas melfas,
que son reflejo y oasis
de su indómita fuerza.

El eco de Aminetu cabalga en el bravo siroco
‘’lento,
pero viene’’.

Voraces vorágines abrazan dunas,
rompen mordazas
y mueven arena.

*Datos de Oxfam Intermon, ACNUR y El País.
* ’’Lento pero viene’’ poema de Zahra Hasnaui.

Día de África

Marta Ingelmo Hidalgo

Cuando pienso en África en mi cabeza no se forma la imagen de un continente, si no que aparecen dos palabras: olvido, y, quizás por cercanía, Sahara. 

Últimamente paso mucho tiempo reflexionando sobre el ser humano y su pensamiento, intento entender (aunque no lo consiga) el porqué de nuestros actos como individuos y como sociedad. Es extraño, porque por un lado veo a personas iguales y guiadas por el mismo tipo de motivaciones, pero por otro veo pensamientos tan diferentes que asustan. Me asusta pensar como algo que debería ser tan básico como los derechos humanos, para cierta gente pasa a un plano inexistente.

Quizás que seamos tan iguales es lo que provoca que seamos tan distintos, y lo que hace que cierta gente sea capaz de vivir por y para su felicidad, ya no solo dejando de lado la del resto, si no arrebatándosela.

Cúmulos de pequeños intereses individuales que se transforman en colectivos y que llevan a situaciones como la que se vive hoy en día en un país, porque pese a quien le pese lo es, como el Sahara Occidental. Quizás lo fácil sea mirar hacia otro lado, no enfrentarse a la responsabilidad y olvidar que un día tuvimos la posibilidad de hacer algo por ellos y sin embargo les dejamos tirados.

Me encantaría saber si realmente la gente al mando de estas decisiones es capaz de dormir por las noches sabiendo las consecuencias de sus actos. Niños y niñas que jamás conocerán a sus padres porque un muro les separa, familias enteras que han tenido que renunciar a su identidad y a sus creencias para poder vivir, ya no en paz, si no simplemente vivir. Infancias arrebatadas. Miles de personas, que, desde cualquier parte del continente, han tenido que dejarlo todo de lado para empezar una nueva vida en la que no tengan que levantarse por las mañanas con miedo a ser asesinados. Gente que tiene suerte el día que puede llevarse un plato de arroz a la boca mientras sus líderes se enriquecen. Gente olvidada.

Sin embargo, y por muy contradictorio que parezca, cuando pienso en África me invade un sentimiento de alegría. Alegría de saber que en el mundo siguen quedando personas que, con actos para muchos insignificantes, intentan dejar de lado al olvido.

Gracias a todos y cada uno de los corazones que forman Moviendo Arena y que hacen que tener esperanza en los tiempos que vivimos sea posible. Ojalá algún día África cree en mi cabeza la idea de un continente libre y lleno de personas en paz que puedan ser recordadas.

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