Día Mundial de las Personas Refugiadas

By 20/06/2018Blog

A día de hoy, hay más de 740 millones de personas desplazadas en el mundo, de las cuales más de 65.6 millones son refugiadas. A día de hoy, cada minuto 31 personas tienen que dejar atrás sus hogares debido a guerras, conflictos armados, persecuciones y vulneraciones de derechos humanos. Muchas de estas personas no pueden reclamar protección a su país de origen y se ven obligados a salir hacia países terceros, muchas de ellas ni siquiera tienen un país al que pedir protección.

Los números nos marean… son demasiado altos. Hoy es el día del refugiado, día en que recordamos que 1 de cada 110 seres humanos no pueden volver a su país de origen. Y sobre todo, recordamos que el año 2017 fue el año con más personas sin poder volver a casa desde la II Guerra Mundial.

¡Pero que no cunda el pánico! La mayoría (85%) viven en países “en vías de desarrollo”.. prefieren quedarse en los países vecinos esperando a que la situación mejore para volver con sus familiares y amigos. No son los países europeos, EEUU o Canadá los que más personas han acogido durante esta crisis. No ha sido tampoco España, quien tan solo ha cumplido el 11% de lo pactado en la acogida de personas refugiadas (aunque parezca que la situación del barco Aquarius nos hace olvidarnos de este hecho).Y especialmente vuelvo a repetir que no ha sido España, país que ha abandonado en el desierto de la Hammada a cientos de miles de personas cuyos abuelos, padres, madres o incluso ellos mismos tenían y tienen nacionalidad española. Refugiados desde 1975, 43 años viviendo en una de las zonas más inhóspitas del mundo: calor, siroco, inundaciones, falta de soberanía alimentaria, escasez de medicamentos, alta prevalencia de personas con discapacidad, jóvenes sin oportunidades de trabajo… la lista sigue, sigue y sigue. Hoy, en el día de refugiado, miles de familias procedentes de todos los puntos de España se están preparando para acoger a los niños y las niñas que este verano, uno más, llenarán nuestras playas y parques de risas y palabras en hassanía.

Solo esperamos que en un futuro no muy lejano este programa no sea necesario, que ningún/a niño/a del mundo se vea obligado a separarse de sus familias porque las condiciones del medio no sean favorables para su desarrollo. Que ningún/a niño/a tenga que viajar solo/a para poder (sobre) vivir, y que los países que mal llaman “desarrollados” abran sus puertas y dejen de esconderse detrás de vallas de espino y concertinas ante la necesidad del otro.

-Belén García Villoria

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