Cris Snz

Se estima que 68,5 millones de personas se han visto forzadas a abandonar sus hogares debido a conflictos bélicos, situaciones de pobreza y violencia extrema, persecución por sus ideales políticos, identidad u orientación sexual, etc. 25,4 millones de ellas son denominadas refugiadas.

¿Y si te digo que el país con mayor tasa de acogida no es Grecia? Ni Alemania, ni España. Los principales países de acogida se encuentran un poquito más lejos de lo que solemos pensar: Pakistán, Uganda, Turquía, Líbano e Irán. ¿Y el país que más personas refugiadas recibe en Latinoamérica? ni Chile, ni Uruguay: Ecuador.

¿De dónde proceden el 57% de esas personas? Que Siria se encontraba en la lista podríamos haberlo imaginado. Quizá Afganistán, Sudán del Sur o Irak nos haya costado algo más adivinarlo. Venezuela estoy segura de que un poco menos.
¿Los mayores campamentos de refugiadas en el mundo? Dadaab (Kenia), Dollo Ado (Etiopía), Jabalia (Gaza), Tamil Nadu (India), Al Zaatari (Jordania), Panian (Pakistán), Bredjing (Chad) y muchos más en estos y otros países cercanos.

Más de la mitad de las personas refugiadas en el mundo son menores. 2.270 migrantes murieron o desaparecieron cruzando el Mediterráneo en 2018, una media de seis al día. Una persona que entra en un campo de personas refugiadas está de media 17 o 18 años. Algunas, como es el caso de los campamentos saharauis de Tindouf, llevan ya 43 años.

Y, sin embargo, no son solo cifras y estadísticas; no conocemos su nombre ni su historia. Hemos borrado nuestra responsabilidad en ella. Hemos diluido la culpabilidad enfrascándonos en cuotas y tratados que, de todas formas, ignoramos. Hemos aniquilado la capacidad de empatizar. Pero eso no les hace menos personas a ellas. Nos hace menos personas a nosotras.

HIJAS DEL EXILIO
Los gritos de auxilio se deshacen en anestesiada espera
al romper contra el muro
que mina la esperanza
y tiñe de vergüenza.

Océanos de arena visten coloridas melfas,
que son reflejo y oasis
de su indómita fuerza.

El eco de Aminetu cabalga en el bravo siroco
‘’lento,
pero viene’’.

Voraces vorágines abrazan dunas,
rompen mordazas
y mueven arena.

*Datos de Oxfam Intermon, ACNUR y El País.
* ’’Lento pero viene’’ poema de Zahra Hasnaui.

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